martes, 7 de abril de 2015

LAS CARRETERAS

Las carreteras

Su origen se ubica a más de 5 mil años atrás. Y aunque han tenido diferentes usos a lo largo de la historia, el objetivo ha sido común: acortar las distancias.

Hechas en el siglo IV, Algunas calzadas romanas sobreviven hoy en día y sirven como atractivo turístico


Tan antiguas como la rueda

Las carreteras son más antiguas de lo que se pudiera pensar. En un inicio estaban ligadas a la religión, como lo demuestra el tramo de casi un kilómetro que existe en las proximidades de la gran pirámide de Keops en Egipto, la cual tuvo como objetivo servir para la construcción de la magnánima tumba faraónica y tiene una antigüedad aproximada de 5,000 años. Pero aunque la rueda ya existía para entonces, esta primera carretera era más una pista de arrastre en donde los grandes bloques empleados para la citada construcción, eran deslizados por medio de cuerdas que jalaban animales de carga y esclavos. Incluso se debe hacer notar la orientación que les daban los egipcios, de Oriente a Occidente, imitando el curso del sol y siguiendo la dirección que usaban durante sus actos religiosos.

Posteriormente los griegos hicieron también sus carreteras, en las cuales fueron encontradas frecuentemente unas ranuras de cierta profundidad y separación regular que formaban "carriles". Su objetivo era ayudar a los carros con eje rígido y sin dirección de aquella época a encontrar una forma segura de ser guiados. Sin embargo los etruscos tuvieron mayores aportaciones al desarrollo carretero, ya que sus trazados disponían de una pavimentación resistente y con canales para el agua de lluvia. Se distinguieron también por el desarrollo de sus conceptos urbanísticos, teniendo como punto básico un sistema en forma de cruz, formado por dos carreteras principales, el decumano, que corre de Oriente a Poniente, y el cardinale, que transita de norte a sur, conceptos que fueron tomados y maximizados por los romanos para llevar a cabo sus ciudades.

Todos los caminos llevan a Roma

El gran desarrollo de las carreteras comenzó con el advenimiento y predominio de los romanos, quienes absorbieron las técnicas de los pueblos que conquistaron, perfeccionándolas y extendiéndolas a un plano mayor que el uso urbano, estableciendo conexiones que llegaron a todas las regiones y que formaron su imperio. Las razones obvias de su tesón por el desarrollo de estas, era tener una mayor capacidad de respuesta militar y mejor comunicación entre Roma y sus provincias. Los romanos dividieron las carreteras en tres tipos distintos: militares, consulares y pretoriae, mismas que son el antecedente a las directrices del actual sistema vial. El sistema se complementaba con las carreteras vecinales (las actuales carreteras estatales) y las rusticae o agrariae (carreteras rurales). Se estableció un sistema de servicio postal en la época de Julio César y también implementaron un reglamento de construcción y tráfico, puesto que se ha comprobado la existencia de prohibiciones de circulación, sentidos únicos y algunas restricciones. Por citar un ejemplo, la "lex Julia" del año 45 a.C. prohibía la circulación de vehículos pesados durante el día. La construcción de las carreteras constaba de cinco capas con espesores distintos y materiales tales como cal, arena, piedras de diversas dimensiones, trozos de ladrillos y tierra.

El desarrollo de las carreteras romanas fue impresionante, sólo en Galia (Francia), se construyeron unos 4,000 kms de vías y centenares más en Gran Bretaña, España y todas las demás provincias.

LAS PRIMERAS CARRETERAS


Decadencia y resurrección

Con la caída del imperio romano viene un abandono e indiferencia que terminó por destruir casi por completo toda su asombrosa red de carreteras.
Esto dio como comienzo a un largo periodo de varios siglos que marcó una evidente regresión en el sector carretero. Y fue hasta el siglo XV que se consideró indispensable la disposición de carreteras que permitieran el desplazamiento de tropas, pertrechos y equipos bélicos que utilizaban ruedas con rapidez y eficiencia, lo que obligo a la reconstrucción carretera de Europa. En el siglo XVI, el imperio de los Habsburgo inició un proceso de reconstrucción carretero con el objetivo de implantar un servicio postal que también transportara personas. Para 1716 el rey Luis XV instituyo el cuerpo de ingenieros des ponts et shaussées, que pocos años más tarde erigió el 1747 la célebre escuela de la Sorbona de París. Los progresos se hicieron más regulares y continuos dando lugar posteriormente a la aparición de los primeros ingenieros de caminos.

PRIMEROS PUENTES ELEVADOS


La interrupción del ferrocarril y la aparición del automóvil

El brillante resurgimiento de la carretera y los progresos de sus nacientes ingenieros fueron interrumpidos por la aparición de un medio de transporte revolucionario para aquellos tiempos:

El Ferrocarril de Vapor. Fue inaugurado el 25 de julio de 1814 en la antigua mina de Killing Worth, dando comienzo una nueva era que hizo denominar al siglo XIX como "el siglo del Ferrocarril".  Su victoria fue aplastante en un inicio y relego a las carreteras para ser usadas por carros con caballos y a los primeros raros, molestos y ruidosos automóviles de vapor. Su evolución imparable se encontró con problemas que descomponían con frecuencia a los primeros automóviles. El polvo que levantaban al pasar y el estado irregular de las carreteras. El primer problema trato de ser atacado al esparcir alquitrán sobre los caminos y posteriormente quemarlo. Después se intentó el mismo método pero con petróleo, obteniendo de igual manera resultados poco satisfactorios. La solución que le dio forma a las carreteras como las conocemos vino de la mano de un francés de apellido Guglielminetti que afrontó el problema desde un punto de vista higiénico, dado que era médico. Sustituyo el alquitrán por el asfalto para quitar el polvo. Su inesperada consistencia dio paso a una rápida, sucesiva e interrumpida serie de mejoras técnicas que han llegado hasta nuestros días. 

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